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  <title>subisarto</title>
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  <title>una de más por dos de menos</title>
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  <dc:description>&lt;h2&gt;Dar la lata. &lt;/h2&gt;&lt;h4&gt;Evita que el pensamiento divague a la deriva, reaccionando de acuerdo a lo que surge momento a momento. Este es un tipo de pensamiento cartogr&amp;aacute;fico, que hace mapas, en el cual se explora primeramente el terreno y se toma nota. Luego se observan las posibles rutas y luego se elige una. Para esto se requiere una estructura organizadora, esto lo da el pensamiento de sombrero azul. Tambi&amp;eacute;n permite definir el problema, enfocar el tema y elabora las preguntas. A veces todo el problema est&amp;aacute; en la capacidad de enfoque. Es responsable de la s&amp;iacute;ntesis, la visi&amp;oacute;n global y las conclusiones durante el curso del pensamiento o al final del mismo. A&amp;uacute;n cuando se asigne a una persona, el rol espec&amp;iacute;fico del pensamiento de sombrero azul (que por lo general es el jefe), este rol est&amp;aacute; abierto a cualquiera que desee proponer comentarios o sugerencias de sombrero azul. Mas tambi&amp;eacute;n esta organizaci&amp;oacute;n ten&amp;iacute;a que ser terrible; esta vez no en lucha con la bestia, sino con el concepto antit&amp;eacute;tico, el hombre no &amp;ldquo;criado&amp;rdquo; y formado, el hombre-mezcolanza, el tshandala. Y a su vez, no dispon&amp;iacute;a de otro medio de quitarle su peligrosidad, de debilitarlo, que el de enfermarla; tal era la lucha con el &amp;ldquo;gran n&amp;uacute;mero&amp;rdquo;. Sin embargo, es posible que no haya nada tan contrario a nuestro sentir como las medidas preventivas de la moral india. El tercer edicto, por ejemplo (Avadana-Sastra I), el &amp;ldquo;de las legumbres impuras&amp;rdquo;, ordena que el &amp;uacute;nico alimento permitido a los tshandalas es el ajo y la cebolla, toda vez que la Sagrada Escritura prohibe darles granos ni frutos que contengan granos, ni tampoco agua y fuego. El mismo edicto estipula que el agua que necesitan no debe ser extra&amp;iacute;da de los r&amp;iacute;os, fuentes ni lagos, sino &amp;uacute;nicamente de los accesos a los pantanos y de los hoyos originados por las pisadas de los animales. Se les prohibe, asimismo, lavar su ropa, y aun lavarse a s&amp;iacute; mismos, toda vez que el agua que se les concede como un favor s&amp;oacute;lo debe servir para apagar la sed. Proh&amp;iacute;bese, por &amp;uacute;ltimo, a las m&amp;uacute;jeres sudras asistir a las mujeres tshandalas que dan a luz, as&amp;iacute; como a &amp;eacute;stas asistirse entre s&amp;iacute;... No se hizo esperar el resultado de tal reglamentaci&amp;oacute;n sanitaria epidemias mort&amp;iacute;feras, asquerosas enfermedades ven&amp;eacute;reas, y luego, como reacci&amp;oacute;n, la &amp;ldquo;ley del cuchillo&amp;rdquo;, ordenando la circuncisi&amp;oacute;n de los varones y la extirpaci&amp;oacute;n de los labios peque&amp;ntilde;os de la vulva en las ni&amp;ntilde;as. El propio Man&amp;uacute; dice: &amp;ldquo;los tshandalas son el fruto del adulterio, incesto y crimen&amp;rdquo; (tal es la consecuencia necesaria del concepto &amp;ldquo;cr&amp;iacute;a&amp;rdquo;). Toda su indumentaria debe reducirse a andrajos tomados de los cad&amp;aacute;veres, su vajilla, a ollas rotas, su adorno, a hierro viejo, y su culto, al de los esp&amp;iacute;ritus del mal; deben vagar sin hallar paz en ninguna parte. Se les prohibe escribir de izquierda a derecha y servirse para escribir de la diestra, lo cual est&amp;aacute; reservado a los virtuosos, a las &amp;ldquo;personas de raza&amp;rdquo;. Estas disposiciones son harto instructivas; en ellas se da la humanidad aria en toda su pureza y originalidad; puede verse que el concepto &amp;ldquo;sangre pura&amp;rdquo; es todo lo contrario de un concepto inofensivo. Resulta claro, por otra parte, en qu&amp;eacute; pueblo se ha perpetuado el odio, el odio tshandala, a esta &amp;ldquo;humanidad&amp;rdquo;; d&amp;oacute;nde este odio se ha hecho religi&amp;oacute;n, genio... Desde este punto de vista, los Evangelios, y, sobre todo, el Libro de Enoch, constituyen un documento de primer orden. El cristianismo, de ra&amp;iacute;z jud&amp;iacute;a y s&amp;oacute;lo comprensible como planta crecida en este suelo, representa la reacci&amp;oacute;n a toda moral de casta, raza y privilegio; es la religi&amp;oacute;n antiaria por excelencia. Significa el cristianismo la transmutaci&amp;oacute;n de todos los valores arios, el triunfo de los valores tshandalas; el evangelio predicado a los pobres y humildes, la sublevaci&amp;oacute;n total de todos los oprimidos, miserables, malogrados y desheredados contra la &amp;ldquo;raza&amp;rdquo;; la inmortal venganza tshandala como religi&amp;oacute;n -del amor... Otro valor de los sombreros es que proporciona roles (actitudes) de pensamiento. Un pensador puede enorgullecerse de representar cada uno de esos roles. Sin la formalidad de los sombreros algunos pensadores se estancar&amp;iacute;an en un modo &amp;uacute;nico (generalmente el negro o rojo). Si nos sentimos tan inteligentes que creemos poder prescindir de este sistema, podr&amp;iacute;amos tener en cuenta que dicho sistema har&amp;iacute;a que esa inteligencia de la que tanto nos jactamos, sea m&amp;aacute;s eficaz a&amp;uacute;n. Una persona con talento natural para correr se beneficia m&amp;aacute;s que otros si a ese talento aplica disciplina. Los sombreros dan una metodolog&amp;iacute;a para pensar, que permite que la acci&amp;oacute;n de pensar sea m&amp;aacute;s efectiva. No es un tema de motivaci&amp;oacute;n, pues la mayor&amp;iacute;a de temas versa sobre este concepto como aspecto fundamental para pasar del pensamiento a la acci&amp;oacute;n. Como vemos la motivaci&amp;oacute;n es necesaria pero no suficiente, hace falta tambi&amp;eacute;n mejorar la calidad del pensamiento para que la motivaci&amp;oacute;n, que es muy necesaria, act&amp;uacute;e sobre terreno seguro (buenas ideas) y crezca, por el &amp;eacute;xito de los resultados. He hablado del esp&amp;iacute;ritu alem&amp;aacute;n, se&amp;ntilde;alando que se vulgariza y se vuelve superficial. &amp;iquest;Es esto bastante? En el fondo, lo que me aterra es otra cosa: el hecho de que declina cada vez m&amp;aacute;s la seriedad alemana, la profundidad alemana, la pasi&amp;oacute;n alemana por las cosas del esp&amp;iacute;ritu. No solamente la intelectualidad ha cambiado, sino tambi&amp;eacute;n el pathos. Tengo de tanto en tanto contacto con Universidades alemanas; &amp;iexcl;hay que ver la atm&amp;oacute;sfera, la espiritualidad pobre y sosa, tibia y contentadiza, en, que se desenvuelven all&amp;iacute; los eruditos! Ser&amp;iacute;a un grave malentendido alegar como argumento en contra la ciencia alemana, y tambi&amp;eacute;n una prueba de que no se ha le&amp;iacute;do una sola palabra de mis escritos. Desde hace diecisiete a&amp;ntilde;os no me canso de denunciar la influencia desespiritualizadora de nuestro medio cient&amp;iacute;fico actual. La dura labor a que el volumen tremendo de las ciencias condena hoy a todos los individuos es una de las causas principales de que para los esp&amp;iacute;ritus plenos, plet&amp;oacute;ricos y profundas ya no existan una educaci&amp;oacute;n y educadores que les sean adecuados. Nuestra cultura de nada se resiente tanto como del exceso de especialistas arrogantes y humanidades fragmentarias; nuestras Universidades son, sin propon&amp;eacute;rselo, los invern&amp;aacute;culos propiamente dicho de esta especie de atrofia de los instintos del esp&amp;iacute;ritu. Y Europa toda ya se va dando cuenta de ello; la gran pol&amp;iacute;tica no enga&amp;ntilde;a a nadie. Se generaliza cada vez m&amp;aacute;s la noci&amp;oacute;n de que Alemania es el llano de Europa. No he encontrado a&amp;uacute;n a un alem&amp;aacute;n con el que pueda ser serio a mi manera; &amp;iexcl;y menos, por supuesto, a uno con el que yo pueda ser alegre! Ocaso de los &amp;iacute;dolos: &amp;iexcl;ah, qui&amp;eacute;n ser&amp;iacute;a capaz, hoy d&amp;iacute;a, de comprender de qu&amp;eacute; seriedad se reviste aqu&amp;iacute; un fil&amp;oacute;sofo! La alegr&amp;iacute;a serena es lo que menos se comprende entre nosotros... Pens&amp;aacute;ndolo bien, no s&amp;oacute;lo es evidente la decadencia de la cultura alemana, sino que no falta tampoco la causa que la explica de una manera convincente. En definitiva, uno no puede gastar m&amp;aacute;s de lo que posee ocurre en esto con los pueblos lo mismo que con los individuos. Si se gasta todo para el poder, la gran pol&amp;iacute;tica, la econom&amp;iacute;a, el tr&amp;aacute;fico mundial, el parlamentarismo y los intereses militares; si se gasta en esta partida la cantidad de raz&amp;oacute;n, seriedad, voluntad y dominio de s&amp;iacute; mismo que existe, hay un d&amp;eacute;ficit en la contrapartida. La cultura y el Estado-de nada vale cerrar los ojos ante el hecho-son antagonistas; el &amp;ldquo;Estado cultural&amp;rdquo; no es m&amp;aacute;s que una idea moderna. La cultura vive del Estado, prospera a expensas del Estado, y viceversa. Todas las grandes &amp;eacute;pocas de la cultura son &amp;eacute;pocas de decadencia pol&amp;iacute;tica; siempre lo que es grande en el sentido de la cultura ha sido apol&amp;iacute;tico, y aun antipol&amp;iacute;tico... El coraz&amp;oacute;n de Goethe se abri&amp;oacute; al fen&amp;oacute;meno Napole&amp;oacute;n, pero se cerr&amp;oacute; a las &amp;ldquo;guerras de liberaci&amp;oacute;n&amp;rdquo;... En el mismo instante en que Alemania llega a ser una potencia mundial, Francia cobra como potencia cultural renovada importancia. Ya mucha inteligencia, mucha pasi&amp;oacute;n nueva del esp&amp;iacute;ritu ha emigrado a Par&amp;iacute;s; la cuesti&amp;oacute;n del pesimismo, por ejemplo, la cuesti&amp;oacute;n wagneriana, casi todas las cuestiones sicol&amp;oacute;gicas y art&amp;iacute;sticas, se consideran all&amp;iacute; de una manera mucho m&amp;aacute;s sutil y penetrante que en Alemania; los alemanes ni siquiera est&amp;aacute;n capacitadas para esta clase de seriedad. En la historia de la cultura europea, el advenimiento del &amp;ldquo;Reich&amp;rdquo; significa m&amp;aacute;s que nada un desplazamiento del centra de gravedad. En todas partes se sabe ya que en lo esencial-y la cultura sigue siendo lo esencial-ya no cuentan los alemanes. Se nos pregunta: &amp;iquest;hay entre vosotros siquiera un solo esp&amp;iacute;ritu que cuente en Europa, como contaron vuestro Goethe, vuestro Hegel, vuestro Heinrich Heine y vuestro Schopenhauer? El extranjero se queda estupefacto ante el hecho de que ya no hay un solo fil&amp;oacute;sofo alem&amp;aacute;n. Una sugesti&amp;oacute;n para los conservadores. He aqu&amp;iacute; algo que antes no se supo y ahora se sabe: no es posible la regresi&amp;oacute;n, el retorno, en ning&amp;uacute;n sentido ni grado. Los fisi&amp;oacute;logos, por lo menos, lo sabemos. Mas todos los sacerdotes y moralistas han cre&amp;iacute;do en esta posibilidad; pretend&amp;iacute;an retraer a la humanidad por la fuerza a una medida anterior de virtud. La moral siempre ha sido un lecho de Procusto. Hasta los pol&amp;iacute;ticos han seguido en esto las huellas de los predicadores de la virtud; hay a&amp;uacute;n partidos que sue&amp;ntilde;an con la regresi&amp;oacute;n de todas las cosas. Sin embargo, nadie est&amp;aacute; en libertad de retroceder. Qui&amp;eacute;rase o no, hay que avanzar, quiere decir, avanzar paso a pas&amp;oacute; por el camina de la d&amp;eacute;cadence (tal es mi definici&amp;oacute;n del moderno &amp;ldquo;progreso&amp;rdquo; ... ). Se puede poner trabas a esta evoluci&amp;oacute;n y as&amp;iacute; estancar, acumular, hacer m&amp;aacute;s vehemente y fulminante la degeneraci&amp;oacute;n misma, aunque no se pueda hacer m&amp;aacute;s. Mi concepto del genio. Los grandes hombres, como las grandes &amp;eacute;pocas, son explosivos donde est&amp;aacute; acumulado un poder tremendo; su prop&amp;oacute;sito es siempre, en el orden hist&amp;oacute;rico y el fisiol&amp;oacute;gico, que durante largo tiempo se haya concentrado, acumulado, ahorrado y preservado con miras a ellos; que durante largo tiempo no haya ocurrido ninguna explosi&amp;oacute;n. Cuando la tensi&amp;oacute;n en la masa se ha hecho excesiva, basta el est&amp;iacute;mulo m&amp;aacute;s casual para producir el &amp;ldquo;genio&amp;rdquo;, la &amp;ldquo;magna realizaci&amp;oacute;n&amp;rdquo;, el gran destino. &amp;iexcl;Qu&amp;eacute; importa entonces el ambiente, la &amp;eacute;poca, el &amp;ldquo;esp&amp;iacute;ritu de la &amp;eacute;poca&amp;rdquo;, la &amp;ldquo;opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica&amp;rdquo;! Veamos el caso de Napole&amp;oacute;n. La Francia de la Revoluci&amp;oacute;n, y sobre todo la de antes de la Revoluci&amp;oacute;n, hubiera producido el tipo opuesto al de Napole&amp;oacute;n; y lo produjo, en efecto. Y porque Napole&amp;oacute;n fue diferente, heredero de una civilizaci&amp;oacute;n m&amp;aacute;s fuerte, m&amp;aacute;s larga, m&amp;aacute;s antigua que aquella que se ven&amp;iacute;a abajo en Francia, lleg&amp;oacute; a ser amo, fue &amp;uacute;nicamente el amo. Los grandes hombres son necesarios, la &amp;eacute;poca en que se presentan es accidental; el que casi siempre lleguen a dominarla depende s&amp;oacute;lo de que sean m&amp;aacute;s fuertes, m&amp;aacute;s antiguos; de que durante m&amp;aacute;s tiempo se hayan concentrado y acumulado con alg&amp;uacute;n prop&amp;oacute;sito. Entre un genio y su &amp;eacute;poca existe una relaci&amp;oacute;n como entre lo fuerte y lo d&amp;eacute;bil, tambi&amp;eacute;n como entre lo viejo y lo joven; la &amp;eacute;poca siempre es relativamente mucho m&amp;aacute;s joven, floja, falta de madurez, falta de seguridad, infantil. Que prevalezca ahora en Francia una noci&amp;oacute;n muy diferente sobre este asunto (tambi&amp;eacute;n en Alemania, pero no importa); que all&amp;iacute; la teor&amp;iacute;a del milieu, una verdadera teor&amp;iacute;a de neur&amp;oacute;ticos, haya llegado a ser sacrosanta y casi cient&amp;iacute;fica, aceptada hasta por los fisi&amp;oacute;logos, &amp;ldquo;huele mal&amp;rdquo; e invita pensamientos melanc&amp;oacute;licos. Tampoco en Inglaterra se piensa sobre el particular; pero nadie se aflija. Al ingl&amp;eacute;s le est&amp;aacute;n abiertos tan s&amp;oacute;lo dos caminos: entend&amp;eacute;rselas con el genio y &amp;ldquo;gran hombre&amp;rdquo;, ya sea democr&amp;aacute;ticamente, al modo de Buckle, o religiosamente, al modo de Carlyle. El peligr&amp;oacute; que entra&amp;ntilde;an los grandes hombres y las grandes &amp;eacute;pocas es extraordinario; les sigue de cerca el agotamiento en todo sentido, la esterilidad. El gran hombre es un final. El genio, en la obra, en la magna realizaci&amp;oacute;n, es necesariamente un derrochador; el gastarse es su grandeza... El instinto de conservaci&amp;oacute;n est&amp;aacute; en &amp;eacute;l, en cierto modo, desconectado; la irresistible presi&amp;oacute;n de las fuerzas desbordantes le impide todo cuidado y cautela de esta &amp;iacute;ndole. Se le llama a esto &amp;ldquo;abnegaci&amp;oacute;n&amp;rdquo;; se ensalza el &amp;ldquo;hero&amp;iacute;smo&amp;rdquo; de tal actitud, la indiferencia hacia el propio bienestar, la devoci&amp;oacute;n por una idea, por una magna causa, por una patria; pero se trata, sin excepci&amp;oacute;n, de malentendidos... El gran hombre rebosa, se desborda, se gasta sin reservas; fatalmente, involuntariamente, como es involuntario el desbordamiento de un r&amp;iacute;o. Mas porque se debe mucho a tales expansiones se les ha desarrollado una especie de moral superior... Y bueno, es propio de la gratitud humana entender mal a sus bienhechores.&lt;/h4&gt;&lt;h3&gt;Estar m&amp;aacute;s gordo que un tonel. &lt;/h3&gt;&lt;h4&gt;Todas las pasiones atraviesan una etapa en que son pura fatalidad, abismando a su v&amp;iacute;ctima por el peso de la insensatez, y por otra, muy posterior, en que se desposan con el esp&amp;iacute;ritu, se &amp;ldquo;espiritualizan&amp;rdquo;. En tiempos pasados, a causa de la insensatez inherente a la pasi&amp;oacute;n, se hizo la guerra a la misma trabajando por su destrucci&amp;oacute;n; todos los antiguos monstruos de la moral coincid&amp;iacute;an en exigir: &amp;ldquo;hay que acabar con, las pasiones&amp;rdquo;. La f&amp;oacute;rmula m&amp;aacute;s c&amp;eacute;lebre al respecto est&amp;aacute; en el Nuevo Testamento, en ese Serm&amp;oacute;n de la Mon&amp;shy;ta&amp;ntilde;a, donde, dicho sea de paso, nada se contempla desde lo alto. All&amp;iacute; se dice, por ejemplo, con respecto a la sexualidad: &amp;ldquo;Si te fastidia tu ojo, s&amp;aacute;calo.&amp;rdquo; Por fortuna, ning&amp;uacute;n cristiano cumple tal precepto. Destruir las pasiones y los apetitos nada m&amp;aacute;s que para preve&amp;shy;nir su insensatez y las consecuencias desagradables de su insensatez se nos antoja hoy, a su vez, una mera forma aguda de la insensatez. Ya no admiramos a los dentistas, que extraen los dientes para que no duelan m&amp;aacute;s... Ahora bien, admitamos en honor a la verdad que en el clima en que naci&amp;oacute; el cristianismo ni pod&amp;iacute;a concebirse el concepto &amp;ldquo;espiritualizaci&amp;oacute;n de la pasi&amp;oacute;n&amp;rdquo;. Sabido es que la Iglesia primitiva luch&amp;oacute; contra los &amp;ldquo;in&amp;shy;teligentes&amp;rdquo; en favor de los pobres de esp&amp;iacute;ritu; &amp;iquest;c&amp;oacute;mo iba a librar a la pasi&amp;oacute;n una guerra inteligen&amp;shy;te? Combate la Iglesia la pasi&amp;oacute;n apelando a la extir&amp;shy;paci&amp;oacute;n de todo sentido; su pr&amp;aacute;ctica, su &amp;ldquo;cura&amp;rdquo;, es la castraci&amp;oacute;n. Jam&amp;aacute;s pregunta: &amp;ldquo;&amp;iquest;C&amp;oacute;mo se hace para espiritualizar, embellecer, divinizar un apetito?&amp;rdquo; En todos los tiempos ha hecho recaer el acento de la disciplina recomendando la exterminaci&amp;oacute;n de la sen&amp;shy;sualidad, el orgullo, el af&amp;aacute;n de dominar, la codicia y la sed de venganza. Mas atacar por la base las pasiones significa atacar por la base la vida misma; la pr&amp;aacute;c&amp;shy;tica de la Iglesia es antivital... &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net&quot;&gt;Madrid relax&lt;/a&gt; Si per&amp;iacute;odo de trabajo es = 6 semanas, el tiempo de circulaci&amp;oacute;n 3 semanas y el capital I = 600 libras esterlinas, refluir&amp;aacute;n cada vez 400 libras: al final de la semana 9&amp;ordf; de la 15&amp;ordf;, de la 2l&amp;ordf;, de la 27&amp;ordf;, de la 33&amp;ordf;, etc&amp;eacute;tera. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.es&quot;&gt;girlsbcn.com&lt;/a&gt; Se trata, en todos estos casos, de saber c&amp;oacute;mo un valor dado, invertido en el proceso de producci&amp;oacute;n de la mercanc&amp;iacute;a, sea en forma de salarios, de precio de las materias primas o de precio de los medios de trabajo, se transfiere al producto y, por tanto, c&amp;oacute;mo circula a trav&amp;eacute;s del producto, retornando mediante la venta de &amp;eacute;ste a su punto de partida o reponi&amp;eacute;ndose. Toda la diferencia estriba aqu&amp;iacute; en el &amp;quot;c&amp;oacute;mo&amp;quot;, en el modo espec&amp;iacute;fico de operarse aquella transferencia, y tambi&amp;eacute;n, por tanto, en el modo espec&amp;iacute;fico de circulaci&amp;oacute;n de este valor. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.com.es&quot;&gt;http://www.girlsbcn.com.es&lt;/a&gt; Por eso las interrupciones y las perturbaciones que se dan en el proceso social de producci&amp;oacute;n a consecuencia por ejemplo de la crisis, repercuten de muy distinto modo sobre los productos del trabajo de car&amp;aacute;cter discreto y sobre aquellos que exigen para su producci&amp;oacute;n un per&amp;iacute;odo m&amp;aacute;s largo y coherente. Si hoy se produce una deter&amp;shy;minada masa de hilados, de carb&amp;oacute;n, etc., esta producci&amp;oacute;n no va seguida en este caso, ma&amp;ntilde;ana, por otra nueva producci&amp;oacute;n de carb&amp;oacute;n, de hilados, etc. Otra cosa sucede cuando se trata de la construcci&amp;oacute;n de barcos, edificios, ferrocarriles, etc. Aqu&amp;iacute;, no se interrumpe sola&amp;shy;mente los medios de producci&amp;oacute;n y el trabajo empleados ya en ella. Si la obra no se contin&amp;uacute;a, resultar&amp;aacute; que se han invertido in&amp;uacute;til&amp;shy;mente lo medios de producci&amp;oacute;n y el trabajo empleados ya en ella. Y aun cuando se reanude al cabo de alg&amp;uacute;n tiempo, siempre se pro&amp;shy;ducir&amp;aacute; entre tanto un cierto deterioro. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbarcelona.com&quot;&gt;Barcelona Girls&lt;/a&gt; Pero &amp;iquest;c&amp;oacute;mo vino al mundo esa otra &amp;laquo;cosa sombr&amp;iacute;a&amp;raquo;, la conciencia de la culpa,.toda la &amp;laquo;mala conciencia&amp;raquo;? &amp;ndash;&amp;ndash; Y con esto volvemos a nuestros genealogistas de la moral. Dicho una vez m&amp;aacute;s &amp;ndash;&amp;ndash; io es que todav&amp;iacute;a no lo he dicho? &amp;ndash;&amp;ndash;: &amp;eacute;stos no sirven para nada. Una experiencia propia, meramente &amp;laquo;moderna&amp;raquo;, de cinco palmos de larga; ning&amp;uacute;n conocimien&amp;shy;to, ninguna voluntad de conocer el pasado; y menos a&amp;uacute;n un instinto hist&amp;oacute;rico, una &amp;laquo;segunda visi&amp;oacute;n&amp;raquo;, necesaria justa&amp;shy;mente aqu&amp;iacute; &amp;ndash;&amp;ndash;y, sin embargo, hacer historia de la moral: es obvio que esto tiene que abocar a resultados cuya relaci&amp;oacute;n con la verdad es algo m&amp;aacute;s que fr&amp;aacute;gil. Esos genealogistas de la moral habidos hasta ahora, tse han imaginado, aunque s&amp;oacute;lo sea de lejos, que, por ejemplo, el capital concepto mo&amp;shy;ral &amp;laquo;culpa&amp;raquo; (Schuld) procede del muy material concepto &amp;laquo;tener deudas&amp;raquo; (Schulden)43. &amp;iquest;O que la pena en cuanto compensaci&amp;oacute;n se ha desarrollado completamente al margen de todo presupuesto acerca de la libertad o falta de libertad de la voluntad? &amp;ndash;&amp;ndash;y esto hasta el punto de que, m&amp;aacute;s bien, se necesita siempre un alto grado de humanizaci&amp;oacute;n para que el animal &amp;laquo;hombre&amp;raquo; comience a hacer aquellas distincio&amp;shy;nes, mucho m&amp;aacute;s primitivas, de &amp;laquo;intencionado&amp;raquo;, &amp;laquo;negli&amp;shy;gente&amp;raquo;, &amp;laquo;casual&amp;raquo;, &amp;laquo;imputable&amp;raquo;, y, sus contrarios, y a tener&amp;shy;los en cuenta al fijar la pena. Ese pensamiento ahora tan corriente y aparentemente tan natural, tan inevitable, que se ha tenido que adelantar para explicar c&amp;oacute;mo lleg&amp;oacute; a apa&amp;shy;recer en la tierra el sentimiento de la justicia, &amp;laquo;el reo mere&amp;shy;ce la pena porque habr&amp;iacute;a podido actuar de otro modo&amp;raquo;, es de hecho una forma alcanzada muy tard&amp;iacute;amente, m&amp;aacute;s a&amp;uacute;n, una forma refinada del juzgar y razonar humanos; quien la sit&amp;uacute;a en los comienzos, yerra toscamente sobre la psicolo&amp;shy;g&amp;iacute;a de la humanidad m&amp;aacute;s antigua. Durante el m&amp;aacute;s largo tiempo de la historia humana se impusieron penas no por&amp;shy;que al malhechor se le hiciese responsable de su acci&amp;oacute;n, es decir, no bajo el presupuesto de que s&amp;oacute;lo al culpable se le deban imponer penas: &amp;ndash;&amp;ndash;sino, m&amp;aacute;s bien, a la manera como todav&amp;iacute;a ahora los padres castigan a sus hijos, por c&amp;oacute;lera de un perjuicio sufrido, la cual se desfoga sobre el causante, &amp;ndash;&amp;ndash;pero esa c&amp;oacute;lera es mantenida dentro de unos l&amp;iacute;mites y modificada por la idea de que todo perjuicio tiene en algu&amp;shy;na parte su equivalente y puede ser realmente compensa&amp;shy;do, aunque sea con un dolor del causante del perjuicio. &amp;iquest;De d&amp;oacute;nde ha sacado su fuerza esta idea antiqu&amp;iacute;sima, pro&amp;shy;fundamente arraigada y tal vez ya imposible de extirpar, la idea de una equivalencia entre perjuicio y dolor? Yo ya lo he adivinado: de la relaci&amp;oacute;n contractual entre acreedor y deudor, que es tan antigua como la existencia de &amp;laquo;sujetos de derechos&amp;raquo; y que, por su parte, remite a las formas b&amp;aacute;si&amp;shy;cas de compra, venta, cambio, comercio y tr&amp;aacute;fico. &lt;a href=&quot;http://www.girlsmadrid.com&quot;&gt;Acompa&amp;ntilde;antes Madrid&lt;/a&gt; Los diversos plazos de pago en las compras y en las ventas dan lugar a una diferencia en cuanto al tiempo de circulaci&amp;oacute;n, que puede ser una diferencia individual entre los distintos capitales individuales que operan en la misma rama industrial o una diferencia entre las diversas ramas industriales, seg&amp;uacute;n los distintos plazos de vencimien&amp;shy;to usuales en ellas, cuando los pagos no se efect&amp;uacute;an al contado. Pero no hemos de detenernos m&amp;aacute;s tiempo en este punto, tan importante para el sistema de cr&amp;eacute;dito. &lt;a href=&quot;http://www.girlsvalencia.com&quot;&gt;girlsvalencia.com&lt;/a&gt; La f&amp;oacute;rmula M&amp;#39;&amp;ndash;D&amp;#39;&amp;ndash;M s&amp;oacute;lo implica para M, en cuanto a su forma, actos de circulaci&amp;oacute;n que son factores de su reproducci&amp;oacute;n, pero la reproducci&amp;oacute;n real de M, en la que se convierte M&amp;#39;, es necesaria para que la operaci&amp;oacute;n M&amp;#39;&amp;ndash;D&amp;#39;&amp;ndash;M se efect&amp;uacute;e; sin embargo, &amp;eacute;sta se halla condicionada por procesos de reproducci&amp;oacute;n al margen del proceso de reproducci&amp;oacute;n del capital individual representado por M. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/barcelona/escort.htm&quot;&gt;Escort de lujo Barcelona&lt;/a&gt; Es evidente, sin embargo, que all&amp;iacute; donde el mayor n&amp;uacute;mero de per&amp;iacute;odos de rotaci&amp;oacute;n se traduce en una realizaci&amp;oacute;n m&amp;aacute;s frecuente de la plusval&amp;iacute;a dentro del a&amp;ntilde;o, se presentar&amp;aacute;n per&amp;iacute;odos en los que no podr&amp;aacute; prolongarse la jornada de trabajo ni se podr&amp;aacute;n tampoco introducir mejoras de detalle, mientras por otra parte la ampliaci&amp;oacute;n de toda la industria en una escala proporcional, en parte en cuanto a la planta total del negocio, los edificios, por ejemplo, y en parte mediante la ampliaci&amp;oacute;n del fondo de trabajo, como ocurre en la agricultura, s&amp;oacute;lo es posible dentro de ciertos l&amp;iacute;mites m&amp;aacute;s amplios o m&amp;aacute;s estrechos y requiere, adem&amp;aacute;s, un volumen de capital adicional que s&amp;oacute;lo puede suministrar la acumulaci&amp;oacute;n de la plusval&amp;iacute;a al cabo de varios a&amp;ntilde;os. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/espana/marbella.htm&quot;&gt;Putas en Marbella&lt;/a&gt; En M&amp;#39;... M&amp;rsquo;, la producci&amp;oacute;n presupone la existencia de capital en forma de mercanc&amp;iacute;as; y este capital reaparece como premisa dentro del mismo ciclo, en la segunda M. Si esta M no se ha producido o reproducido a&amp;uacute;n, el ciclo se interrumpe; es necesario que esta M se reproduzca, en su mayor parte, como M&amp;#39; de otro capital industrial. En este ciclo, M&amp;#39; existe como punto de partida, punto de transici&amp;oacute;n y punto final del movimiento: aparece, por tanto, constantemente. Es condici&amp;oacute;n constante del proceso de reproducci&amp;oacute;n. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/internacional/english.htm&quot;&gt;Scorts Spain&lt;/a&gt; En cambio, s&amp;iacute; nos fijamos en los per&amp;iacute;odos de rotaci&amp;oacute;n, el resultado ser&amp;aacute; &amp;eacute;ste: &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/sauna_barcelona.htm&quot;&gt;sauna de relax en barcelona&lt;/a&gt; El hecho de que la parte del capital invertida en salarios forme parte de los elementos circulantes del capital productivo, comparta la cualidad de capital circulante, por oposici&amp;oacute;n a la parte fija del capital productivo, con una parte de los factores materiales creadores del producto, las materias primas, etc., no tiene absolutamente nada que ver con la funci&amp;oacute;n que esta parte variable desempe&amp;ntilde;a en el pro&amp;shy;ceso de valorizaci&amp;oacute;n, por oposici&amp;oacute;n a la parte constante. S&amp;oacute;lo guarda relaci&amp;oacute;n con el hecho de que esta parte del valor&amp;ndash;capital desembolsado tiene que reponerse, renovarse, y por tanto reproducirse, a base del valor del producto, por medio de la circulaci&amp;oacute;n. La operaci&amp;oacute;n de comprar y volver a comprar la fuerza de trabajo forma parte del proceso de circulaci&amp;oacute;n. Pero es dentro del proceso de producci&amp;oacute;n donde el valor invertido en fuerza de trabajo se convierte (no para el obrero, sino para el capitalista) de una magnitud determinada, constante, en una magnitud variable, mediante lo cual el valor des&amp;shy;embolsado se convierte tambi&amp;eacute;n en valor&amp;ndash;capital, en capital, en valor que se valoriza. Pero, al presentar como parte circulante del capital productivo, como hace A. Smith, no el valor invertido en fuerza de trabajo, sino el invertido en los medios de vida del obrero, se cierra el paso a la comprensi&amp;oacute;n de la diferencia que med&amp;iacute;a entre el capital variable y el constante y, por tanto, del proceso de la producci&amp;oacute;n capi&amp;shy;talista en general. El concepto de esta parte del capital como capital variable, por oposici&amp;oacute;n al capital constante, o sea, el invertido en los factores materiales de creaci&amp;oacute;n del producto, queda enterrado bajo el concepto de que la parte del capital invertida en fuerza de trabajo per&amp;shy;tenece con respecto a la rotaci&amp;oacute;n a la parte circulante del capital pro&amp;shy;ductivo. Y el sepultamiento se completa, al sustituir la fuerza de trabajo por los medios de vida del obrero, como elemento del capital productivo. El que el valor de la fuerza de trabajo se desembolse en dinero o directamente en medios de vida, es indiferente. Aunque, naturalmente, esto &amp;uacute;ltimo s&amp;oacute;lo puede representar, dentro de la pro&amp;shy;ducci&amp;oacute;n capitalista, una excepci&amp;oacute;n .2 &lt;a href=&quot;http://www.anibcn.com&quot;&gt;beso negro&lt;/a&gt; El capital A (en el ejemplo del cap&amp;iacute;tulo anterior) produce una renta peri&amp;oacute;dica corriente y, por tanto, exceptuando el per&amp;iacute;odo de rotaci&amp;oacute;n con que se inicia el a&amp;ntilde;o, cubre su propio consumo dentro del a&amp;ntilde;o con su producci&amp;oacute;n de plusval&amp;iacute;a, sin necesidad de desembolsar nada de su fondo propio. Esto es lo que, por el contrario, ocurre con el capital B. Es cierto que &amp;eacute;ste produce durante el mismo per&amp;iacute;odo de tiempo tanta plusval&amp;iacute;a como A, pero esta plusval&amp;iacute;a no aparece realizada, ni puede, por tanto, consumirse, individual ni productivamente. Para los fines del consumo individual, se anticipa la plusval&amp;iacute;a. Los fondos necesarios para ello deben ser desembolsados. &lt;a href=&quot;http://www.deliciasbcn.com&quot;&gt;deliciasbcn.com&lt;/a&gt;&lt;/h4&gt;&lt;h3&gt;No tener ni para pipas. &lt;/h3&gt;&lt;h4&gt;Cu&amp;aacute;n absurdo es arrancar de un ejemplo en que el capital no figura para nada como capital productivo, lo dice el propio A. Smith inmediatamente: &amp;ldquo;El capital de un mercader es enteramente circulan&amp;shy;te.&amp;rdquo; Sin embargo, la distinci&amp;oacute;n entre el capital circulante y el capital fijo es, como se nos dice m&amp;aacute;s adelante, una distinci&amp;oacute;n basada en diferencias esenciales que se dan dentro del mismo capital productivo. Y es que A. Smith tiene presente, de una parte, la distinci&amp;oacute;n de los fisi&amp;oacute;cratas y, de otra, se fija en las diferencias de forma por las que el valor&amp;ndash;capital atraviesa en su ciclo. Y ambas cosas se mezclan y confunden abigarradamente. &lt;a href=&quot;http://www.eclipsesexual.com&quot;&gt;Putas de lujo en Madrid&lt;/a&gt; A. Smith, al considerar el concepto del capital circulante corno lo decisivo con respecto al valor&amp;ndash;capital invertido en fuerza de tra&amp;shy;bajo &amp;ndash;es decir, el concepto fisiocr&amp;aacute;tico, sin la premisa de que parten los fisi&amp;oacute;cratas&amp;ndash;, consigue cerrar el horizonte a sus sucesores y les impide llegar a comprender lo que significa, como capital variable, la parte del capital invertida en fuerza de trabajo. No fueron los razonamientos profundos y exactos que &amp;eacute;l mismo desarrolla en otra parte de su obra los que triunfaron, sino este otro punto de vista. Algunos economistas posteriores van incluso m&amp;aacute;s all&amp;aacute; que &amp;eacute;l: no s&amp;oacute;lo convierten en criterio decisivo el concepto de la parte de capital invertida en fuerza de trabajo como capital circulante &amp;ndash;por oposici&amp;oacute;n al capital fijo&amp;ndash;, sino que, dando un paso m&amp;aacute;s, erigen en caracter&amp;iacute;stica esencial del capital circulante su inversi&amp;oacute;n en medios de vida para los obreros. Con esto se engarza, de un modo muy natu&amp;shy;ral, la teor&amp;iacute;a del fondo de trabajo. formado por los medios de vida necesarios, como una magnitud dada, que de una parte traza los l&amp;iacute;mites f&amp;iacute;sicos de la participaci&amp;oacute;n de los obreros en el producto social y que de otra parte debe invertirse Integramente en la compra de fuerza de trabajo. &lt;a href=&quot;http://www.escortbarcelona.com.es&quot;&gt;acompa&amp;ntilde;ante barcelona&lt;/a&gt; &amp;quot;Cualquiera que sea la forma social del proceso de producci&amp;oacute;n, &amp;eacute;ste tiene que ser por necesidad continuo o recorrer peri&amp;oacute;dica y repetidamente las mismas fases...Por consiguiente, todo proceso, social de producci&amp;oacute;n considerado en sus constantes v&amp;iacute;nculos y en el flujo ininterrumpido de su renovaci&amp;oacute;n es, al mismo tiempo, un proceso de reproducci&amp;oacute;n ... Como incremento peri&amp;oacute;dico del valor&amp;ndash;capital&amp;quot; o &amp;quot;fruto peri&amp;oacute;dico del capital en acci&amp;oacute;n, la plusval&amp;iacute;a reviste la forma de renta producida por el capital&amp;quot; (libro I, cap. XXI), (p. 512). &lt;a href=&quot;http://www.escortbarcelona.com.es&quot;&gt;escortbarcelona.com.es&lt;/a&gt; Ure dice, aludiendo a una m&amp;aacute;quina de estampado de color empleada en los talleres de estampaci&amp;oacute;n de percales: &amp;quot;Por fin, los capitalistas procuraron librarse de esta insoportable esclavitud [la esclavitud de las condiciones contractuales de trabajo de los obreros, que consideraban gravosas] invocando las fuentes auxiliares de la ciencia, y pronto se vieron reintegrados en sus leg&amp;iacute;timos derechos: los derechos de la cabeza sobre las dem&amp;aacute;s partes del cuerpo.&amp;quot; Y, refiri&amp;eacute;ndose a un invento para unir cadenas, invento provocado directamente por una huelga, comenta: &amp;quot;La horda de los descontentos, que se cre&amp;iacute;a invenciblemente atrincherada detr&amp;aacute;s de las viejas l&amp;iacute;neas de la divisi&amp;oacute;n del trabajo, se vio atacada por el flanco, con todos sus medios de defensa destruidos por la moderna t&amp;aacute;ctica mec&amp;aacute;nica. No tuvo m&amp;aacute;s remedio que rendirse sin condiciones.&amp;quot; He aqu&amp;iacute; ahora c&amp;oacute;mo comenta el invento de la selfacting mule: &amp;quot;Esta m&amp;aacute;quina estaba llamada a restablecer el orden entre las clases industriales... Este invento vino a confirmar la tesis ya desarrollada por nosotros de que el capital, cuando pone a su servicio a la ciencia, reduce siempre a raz&amp;oacute;n la mano rebelde del trabajo.126 Aunque la obra de Ure vio la luz en 1835, es decir en un tiempo en que el sistema fabril no hab&amp;iacute;a adquirido todav&amp;iacute;a gran pujanza, sigue siendo a&amp;uacute;n hoy la expresi&amp;oacute;n cl&amp;aacute;sica del esp&amp;iacute;ritu de la f&amp;aacute;brica, no s&amp;oacute;lo por su franco cinismo, sino tambi&amp;eacute;n por la ingenuidad con que vierte en su ch&amp;aacute;chara las contradicciones vac&amp;iacute;as de sentido que se albergan en el cerebro del capital. As&amp;iacute;, por ejemplo, despu&amp;eacute;s de desarrollar la &amp;quot;tesis&amp;quot; de que el capital, con ayuda de la ciencia puesta por &amp;eacute;l a sueldo, &amp;quot;reduce siempre a raz&amp;oacute;n la mano rebelde del trabajo&amp;quot;, se indigna de que &amp;quot;se le acuse [a la ciencia f&amp;iacute;sico&amp;ndash;mec&amp;aacute;nica] por algunos de entregarse al despotismo de unos cuantos capitalistas ricos, convirti&amp;eacute;ndose en instrumento de opresi&amp;oacute;n de las clases pobres&amp;quot;. Y, despu&amp;eacute;s de haber predicado a todos los vientos lo ventajoso que es para los obreros el desarrollo r&amp;aacute;pido de la maquinaria, les advierte que, con su rebeld&amp;iacute;a, sus huelgas, etc., no hacen m&amp;aacute;s que acelerar el desarrollo de la maquinaria. &amp;quot;Esas revueltas violentas &amp;ndash;dice&amp;ndash; demuestran la miop&amp;iacute;a de los hombres en su manifestaci&amp;oacute;n m&amp;aacute;s despreciable, que es la de aquel que se convierte en su propio verdugo.&amp;quot; Pocas p&amp;aacute;ginas antes, leemos lo contrario: &amp;quot;Sin esas violentas colisiones e interrupciones, causadas por los extrav&amp;iacute;os de los obreros, el sistema fabril se habr&amp;iacute;a desarrollado m&amp;aacute;s r&amp;aacute;pidamente todav&amp;iacute;a y de un modo mucho m&amp;aacute;s &amp;uacute;til para todas las partes interesadas&amp;quot;. Luego, vuelve a exclamar: &amp;quot;Por fortuna para la poblaci&amp;oacute;n de los distritos fabriles de la Gran Breta&amp;ntilde;a, la mec&amp;aacute;nica s&amp;oacute;lo progresa paulatinamente.&amp;quot; &amp;quot;Es injusto &amp;ndash;dice&amp;ndash; acusar a las m&amp;aacute;quinas de que disminuyen el salario de los adultos al desplazar de la f&amp;aacute;brica a una parte de &amp;eacute;stos, haciendo que aumente con ello la demanda de trabajo. Las m&amp;aacute;quinas extienden el campo del trabajo infantil, aumentando por tanto su cuota de salario.&amp;quot; En otro sitio, este mismo autor consuela a los obreros del bajo nivel de los jornales infantiles con el argumento de que estos bajos jornales &amp;quot;contienen a los padres de mandar a sus ni&amp;ntilde;os demasiado pronto a las f&amp;aacute;bricas&amp;quot;. Todo su libro es una apolog&amp;iacute;a de la jornada de trabajo ilimitada, y su esp&amp;iacute;ritu liberal recuerda los tiempos m&amp;aacute;s sombr&amp;iacute;os de la Edad Media, en que la legislaci&amp;oacute;n prohib&amp;iacute;a que se estrujase a los ni&amp;ntilde;os de 13 a&amp;ntilde;os m&amp;aacute;s de doce horas al d&amp;iacute;a. Lo cual no le impide invitar a los obreros de las f&amp;aacute;bricas a dar gracias a la Providencia que, mediante la invenci&amp;oacute;n de la maquinaria, les ha dejado el ocio necesario para meditar sobre sus sagrados e inmortales intereses.127 &lt;a href=&quot;http://www.escortmadrid.com.es&quot;&gt;scort en madrid&lt;/a&gt; Por otra parte, para poder realizarse como valores, no tienen m&amp;aacute;s camino que acreditarse como valores de uso. El trabajo humano invertido en las mercanc&amp;iacute;as s&amp;oacute;lo cuenta en cuanto se invierte en una forma &amp;uacute;til para los dem&amp;aacute;s. Hasta qu&amp;eacute; punto ocurre as&amp;iacute;, es decir, hasta qu&amp;eacute; punto esos productos satisfacen necesidades ajenas, s&amp;oacute;lo el cambio mismo lo puede demostrar. &lt;a href=&quot;http://www.girlsmadrid.net&quot;&gt;callgirls Madrid&lt;/a&gt; Pero aun suponiendo que la construcci&amp;oacute;n de la nueva maquinaria diese trabajo a un n&amp;uacute;mero mayor de mec&amp;aacute;nicos, &amp;iquest;qu&amp;eacute; compensaci&amp;oacute;n supondr&amp;iacute;a esto para los alfombreros lanzados al arroyo? En el mejor de los casos, la fabricaci&amp;oacute;n de las nuevas m&amp;aacute;quinas dar&amp;aacute; siempre trabajo a menos obreros que los desplazados por su empleo. Plasmada en forma de maquinaria la suma de 1,500 libras esterlinas, que antes no representaba m&amp;aacute;s que el salario de los alfombreros despedidos, representar&amp;aacute; ahora: 1&amp;ordm; el valor de los medios de producci&amp;oacute;n necesarios para fabricar las m&amp;aacute;quinas; 2&amp;ordm; el salario de los mec&amp;aacute;nicos que las construyen; 3&amp;ordm; la plusval&amp;iacute;a que corresponde a su &amp;quot;patrono&amp;quot;. Adem&amp;aacute;s, una vez construida, la m&amp;aacute;quina no necesita ser renovada hasta que muere. Por tanto, para que este n&amp;uacute;mero suplementario de mec&amp;aacute;nicos encontrase trabajo de un modo permanente, ser&amp;iacute;a necesario que unos fabricantes de alfombras tras otros desplazasen a sus obreros por maquinas. &lt;a href=&quot;http://www.raquelmimosa.com&quot;&gt;Madrid chicas compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a&lt;/a&gt; Lo que distingue al poseedor de una mercanc&amp;iacute;a de &amp;eacute;sta es el hecho de que para ella toda otra mercanc&amp;iacute;a material no es m&amp;aacute;s que la forma en que se manifiesta su propio valor. Igualitaria y c&amp;iacute;nica por naturaleza, la mercanc&amp;iacute;a est&amp;aacute; siempre dispuesta a cambiar, no ya el alma, sino tambi&amp;eacute;n el cuerpo por cualquier otra, aunque tenga tan pocos atractivos como Maritornes. Esta indiferencia de la mercanc&amp;iacute;a respecto a lo que hay de concreto en la materialidad cor&amp;shy;p&amp;oacute;rea de otra, la suple su poseedor con sus cinco y m&amp;aacute;s sentidos. Para &amp;eacute;l, su mercanc&amp;iacute;a no tiene un valor de uso inmediato. De otro modo, no acudir&amp;iacute;a con ella al mercado. Tiene &amp;uacute;nicamente un valor de uso para otros. Para &amp;eacute;l, no tiene m&amp;aacute;s valor directo de uso que el de ser encarnaci&amp;oacute;n de valor de cambio, y por tanto medio de cambio.3 Por eso est&amp;aacute; dispuesto siempre a desprenderse de ella a cambio de otras mercanc&amp;iacute;as cuyo valor de uso le satisface. Todas las mer&amp;shy;canc&amp;iacute;as son para su poseedor no&amp;ndash;valores de uso y valores de uso para los no poseedores. He aqu&amp;iacute; por qu&amp;eacute; unos y otros tienen que darse constantemente la mano. Este apret&amp;oacute;n de manos forma el cambio, el cual versa sobre valores que se cruzan y se realizan como tales valores. Por tanto, las mercanc&amp;iacute;as tienen necesariamente que realizarse como valores antes de poder realizarse como valores de uso.&lt;/h4&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;h4&gt;La lucha entre el capitalista y el obrero asalariado se inicia al comenzar el capitalismo. Esta lucha se desarrolla a lo largo de todo el per&amp;iacute;odo manufacturero.107 Sin embargo, el obrero no lucha contra el mismo instrumento de trabajo, es decir, contra la modalidad material de existencia del capital, hasta la introducci&amp;oacute;n de la maquinaria. Se subleva contra esta forma concreta que revisten los medios de producci&amp;oacute;n, como base material del r&amp;eacute;gimen de producci&amp;oacute;n capitalista. &lt;a href=&quot;http://www.sexoanuncios.com.es&quot;&gt;Relax madrid&lt;/a&gt; La reflexi&amp;oacute;n acerca de las formas de la vida humana, incluyendo por tanto el an&amp;aacute;lisis cient&amp;iacute;fico de &amp;eacute;sta, sigue en general un camino opuesto al curso real de las cosas. Comienza post festum y arranca, por tanto, de los resultados preestablecidos del proceso hist&amp;oacute;rico. Las formas que convierten a los productos del trabajo en mercanc&amp;iacute;as y que, como es natural, presuponen la circulaci&amp;oacute;n de &amp;eacute;stas, poseen ya la firmeza de formas naturales de la vida social antes de que los hombres se esfuercen por explicarse, no el car&amp;aacute;cter hist&amp;oacute;rico de estas formas, que consideran ya algo inmutable, sino su contenido. As&amp;iacute; se comprende que fuese simplemente el an&amp;aacute;lisis de los precios de las mercanc&amp;iacute;as lo que llev&amp;oacute; a los hombres a investigar la determinaci&amp;oacute;n de la magnitud del valor, y la expresi&amp;oacute;n colectiva en dinero de las mercanc&amp;iacute;as lo que les movi&amp;oacute; a fijar su car&amp;aacute;cter valorativo. Pero esta forma acabada del mundo de las mercanc&amp;iacute;as &amp;ndash;la forma dinero &amp;ndash;, lejos de revelar el car&amp;aacute;cter social de los trabajos privados y, por tanto, las relaciones sociales entre los productores privados, lo que hace es encubrirlas. Si digo que la levita, las botas, etc., se refieren al lienzo como a la materializaci&amp;oacute;n general de trabajo humano abstracto, enseguida salta a la vista lo absurdo de este modo de expresarse. Y sin embargo, cuando los productores de levitas, botas, etc., refieren estas mercanc&amp;iacute;as al lienzo &amp;ndash;o al oro y la plata, que para el caso es lo mismo &amp;ndash; como equivalente general, refieren sus trabajos privados al trabajo social colectivo bajo la misma forma absurda y disparatada. &lt;a href=&quot;http://www.sofiabcn.com&quot;&gt;escort barcelona&lt;/a&gt; En las pocas consideraciones que hemos de hacer todav&amp;iacute;a acerca de este punto, tocaremos algunos aspectos puramente de hecho, que no hab&amp;iacute;amos tenido ocasi&amp;oacute;n de examinar en nuestro estudio te&amp;oacute;rico. &lt;a href=&quot;http://www.academialloret.com&quot;&gt;www.academialloret.com&lt;/a&gt; En Floore, caso de 4, 5 y 6 ni&amp;ntilde;os hacinados en un dormitorio de m&amp;iacute;nimas dimensiones: casos de 3 personas mayores con 5 ni&amp;ntilde;os, de un matrimonio, con su padre y 6 ni&amp;ntilde;os enfermos de escarlatina, etc.; en 2 casas con 2 dormitorios, 2 familias, compuestas por 8 y 9 personas mayores cada una. &lt;a href=&quot;http://www.grafsalas.com&quot;&gt;artes graficas&lt;/a&gt; El ciclo M &amp;ndash; D &amp;ndash; M se recorre en su totalidad tan pronto como la venta de una mercanc&amp;iacute;a arroja dinero y &amp;eacute;ste es absorbido por la compra de otra mercanc&amp;iacute;a. Si, a pesar de ello, el dinero afluye a su punto de partida, es porque todo ese proceso se renueva o repite. Si vendo un quarter de trigo por 3 libras esterlinas y con estas 3 libras esterlinas compro un traje, habr&amp;eacute; invertido definitivamente, en lo que a m&amp;iacute; toca, esta cantidad. Esas 3 libras esterlinas ya no tienen nada que ver conmigo. Han pasado a manos del sastre. Si vendo un segundo quarter de trigo, volver&amp;aacute; a refluir a mis manos dinero, pero no ya en virtud de la primera transacci&amp;oacute;n, sino por obra de otra distinta. Y este dinero se alejar&amp;aacute; nuevamente de mi tan pronto como cierre la segunda transacci&amp;oacute;n y vuelva a comprar. Por tanto, en la circulaci&amp;oacute;n M &amp;ndash; D &amp;ndash; M, la inversi&amp;oacute;n del dinero no tiene absolutamente nada que ver con su reflujo. En cambio, en el ciclo D &amp;ndash; M &amp;ndash; D el reflujo del dinero est&amp;aacute; directamente condicionado por el car&amp;aacute;cter de su inversi&amp;oacute;n. De no producirse este reflujo, la operaci&amp;oacute;n, fracasa o el proceso se interrumpe y queda truncado, por falta de su segunda fase, o sea de la venta que completa y corona la compra. &lt;a href=&quot;http://www.nightspain.com&quot;&gt;bares de copas en girona&lt;/a&gt; Claro est&amp;aacute; que el m&amp;eacute;todo de exposici&amp;oacute;n debe distinguirse formalmente del m&amp;eacute;todo de investigaci&amp;oacute;n. La investigaci&amp;oacute;n ha de tender a asimilarse en detalle la materia investigada, a analizar sus diversas normas de desarrollo y a descubrir sus nexos internos. S&amp;oacute;lo despu&amp;eacute;s de coronada esta labor, puede el investigador proceder a exponer adecuadamente el movimiento real. Y si sabe hacerlo y consigue re&amp;shy;flejar idealmente en la exposici&amp;oacute;n la vida de la materia, cabe siempre la posibilidad de que se tenga la impresi&amp;oacute;n de estar ante una cons&amp;shy;trucci&amp;oacute;n a priori(IX). &lt;a href=&quot;http://www.nightspain.com&quot;&gt;restaurantes en girona&lt;/a&gt; Ahora bien, es evidente que el proceso de circulaci&amp;oacute;n D &amp;ndash; M &amp;ndash; D resultar&amp;iacute;a carente de todo sentido si se diese ese rodeo para cambiar valores iguales en dinero, v. gr. para cambiar 100 libras esterlinas por 100 libras esterlinas. Mucho m&amp;aacute;s sencillo y seguro es el m&amp;eacute;todo del atesorador, que, en vez de lanzar al peligro circulatorio sus 100 libras esterlinas, las retiene y las guarda. Por otra parte aunque el comerciante venda por 110 libras esterlinas el algod&amp;oacute;n que ha com&amp;shy;prado por 100, o se vea obligado a venderlo por las mismas 100 libras esterlinas y aun por 50, lo cierto es que su dinero recorre un proceso caracter&amp;iacute;stico y original, completamente distinto del que re&amp;shy;corre en la circulaci&amp;oacute;n simple de mercanc&amp;iacute;as, v. gr. en manos del labriego que vende trigo para comprar con el dinero obtenido prendas de vestir. Por tanto, lo primero que tenemos que hacer es analizar las diferencias de forma que median entre los ciclos D &amp;ndash; M &amp;ndash; D y M &amp;ndash; D &amp;ndash;M. Con ello, se pondr&amp;aacute;n a la vez de manifiesto las diferencias materiales que se esconden detr&amp;aacute;s de esa distinci&amp;oacute;n de ca&amp;shy;r&amp;aacute;cter formal. &lt;a href=&quot;http://www.pisobcn.com&quot;&gt;http://www.pisobcn.com&lt;/a&gt; 62 &amp;quot;Parece natural &amp;ndash; declara un fabricante de acero que utiliza el trabajo nocturno de los ni&amp;ntilde;os &amp;ndash; que los muchachos que trabajan por la noche no duerman de d&amp;iacute;a. y jueguen y corran de un lado para otro.&amp;quot; L. c. Fourth Rep. 63. p. XIII. Refiri&amp;eacute;ndose a la importancia de la luz del sol para la salud y desarrollo del cuerpo, dice un m&amp;eacute;dico: &amp;quot;La luz influye tambi&amp;eacute;n directamente sobre los tejidos, d&amp;aacute;ndoles dureza y elasticidad. Los m&amp;uacute;sculos de los animales, cuando no absorben la cantidad normal de luz, se vuelven esponjosos y poco el&amp;aacute;sticos. la fuerza nerviosa pierde su tensi&amp;oacute;n por falta de est&amp;iacute;mulos, y todo lo que se est&amp;aacute; desarrollando se hace raqu&amp;iacute;tico En los ni&amp;ntilde;os, es absolutamente necesario para la salud el contacto con la luz del d&amp;iacute;a, en abundante cantidad. y con los rayos directos del sol, durante una parte del d&amp;iacute;a. La luz ayuda a transformar las comidas en sangre sana y pl&amp;aacute;stica, y endurece las fibras, una vez formadas. Act&amp;uacute;a. adem&amp;aacute;s. como excitante sobre los &amp;oacute;rganos de la vista, provocando as&amp;iacute; una mayor actividad en distintas funciones cerebrales.&amp;quot; Mr. W. Strange, m&amp;eacute;dico mayor del &amp;quot;Hospital General&amp;quot; de Worcester, de cuya obra sobre &amp;quot;La Salud&amp;quot; (1864) tomamos el pasaje anterior. escribe, en una carta a uno de los comisarios investigadores, Mr. White: &amp;#39;En Lancasbire, he tenido hace tiempo ocasi&amp;oacute;n de observar los efectos que ejerce el trabajo nocturno sobre los ni&amp;ntilde;os empleados en las f&amp;aacute;bricas y, contra lo que suelen asegurar algunos patronos, declaro resueltamente que la salud de los ni&amp;ntilde;os sal&amp;iacute;a r&amp;aacute;pidamente quebrantada.&amp;quot; (L. c. 284, p. 55.) El hecho de que estos temas puedan suscitar una controversia seria demuestra mejor que nada c&amp;oacute;mo influye sobre las funciones cerebrales de los capitalistas y de tus retainers el r&amp;eacute;gimen de producci&amp;oacute;n del capitalismo. &lt;/h4&gt;&lt;br/&gt;</dc:description>
      
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  <title>Felicidades!</title>
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  <dc:description>Si puede leer esto, su bitácora está lista para empezar a escribir.&lt;br/&gt;</dc:description>
      
    <dc:subject>General</dc:subject>
     
    
  <dc:date>2008-08-04T14:58:59Z</dc:date>
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